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2010/04/05

Bye Bye San Diego!

Nos marchamos de SD y como regalo de despedida esto está siendo bastante movidito. Esta mañana nos ha despertado un terremoto del que todavía no tengo información, y parece ser que esta noche ha habido otro más que no hemos sentido (agotados como estábamos) cerca de L.A. Probablemente ambos sean réplicas del de ayer, de 7.2 la escala Richter y con epicentro en Mexicali, Baja California, a escasas dos horas de San Diego (115 millas). Duró alrededor de un minuto o minuto y medio y al parecer ha sido el más notable en los últimos 18 años o así en la zona.

Podría decir que sobrevivimos al terremoto, quedaría mucho más peliculero y sería verdad, pero tampoco hay que preocupar innecesariamente. Ha sido una experiencia curiosa y con su puntito acongojonante, pero no terrorífica. Mucho más suave de lo que me imaginaba que sería un terremoto de estas características la verdad, más como un bamboleo amplio que como un temblor (a mi me ha recordado a cuando vas con el puntito y el mundo se menea, si sabéis a lo que quiero referir...). Supongo que en los próximos día iremos viendo el alcance real de la noticia.

Contando con el de esta mañana ya hemos vivido tres terremotos (que hayamos sentido al menos) desde que recalamos en este rincón de Norteamerica, no está mal para 9 meses!

Volviendo al tema que nos ocupa de todas formas: Efectivamente tal y como anuncié en el post anterior mi trabajo aquí se ha terminado y toca volver a moverse de sitio.

Se que a mucha gente se le quedó la sensación de que SD no nos gusta. Bueno, ni tanto ni tan calvo que se suele decir: Después de Navidades y con Rebe ya aquí conmigo nos propusimos disfrutar un poco más de los alrededores de la ciudad. Hemos hecho algunas escapaditas interesantes como ir a ver algún pueblo minero de cuando la fiebre del oro;



hemos estado en Joshua Tree National Park un par de veces (y todavía nos ha faltado alguna cosita que ver);



yo me escapé un fin de semana con un par de colegas a Big Bear a hacer un poquito de Snowboard (me escapé en avioneta, para evitar los atascos de L.A... qué queréis que os diga, el que tiene clase pues tiene clase ja ja);



y también nos dimos un paseo por Santa Barbara y Santa Mónica.



Al final, sin ser un sitio que a nosotros nos aporta tanto como Seattle hemos de reconocer que tampoco es horrible (... hombre, hace nada fuimos a ver el famoso espectáculo de las flores en Anza Borrego State Park y qué queréis que os diga, lo que podríamos denominar como un desierto de mierda se convierte en un desierto de mierda con flores. La gente se emociona y tal pero no deja de ser un desierto de mierda).



En South California se disfruta del clima y del sol y si te lo propones siempre hay cosas que hacer. Al final nos vamos con la sensación de que debíamos haber sido más positivos y aprovechar un poco más por que nos han faltado cosas por ver y nos da un poco de rabia (de todas formas a mi con tres meses más me hubiera bastado, de verdad).

Qué a donde nos vamos? pues a trabajar a otro lado por supuesto. Vamos a dejar el destino final en incógnita por el momento (aunque tendréis que comprender que siempre hay insiders que ya lo saben). Existe un "plan A" pero también un "plan B", y la verdad es que no estamos seguros al 100% de donde acabaremos, por de pronto lo más importante es que estamos de vacaciones y hasta que me incorpore en mi nuevo trabajo vamos a andar de roadtrip con Goyo por ahí.

Si todo va bien planeo iros manteniendo al tanto de la ruta y de lo visto.

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Por cierto, aquí estoy yo a mi bola y con mis temas personales y mis fotos, pero tres son las noticias que entretenido primero con los post de índole económica y desmontando al casa después, no he tenido tiempo de comentar y me hubiera gustado. En lugar de eso os pondré links a los blogs amigos donde ya se ha hablado de todo esto:

Reforma de la Sanidad en EEUU (en una curiosa sucesión de post)

De la aprobación de la reforma sanitaria de USA dependen muchas cosas
Día histórico en USA: la reforma del health care ha sido aprobada!
El anticristo

La Ley Sinde y la Neutralidad de la red

El fin del valor del voto. La instauración del sistema de Lobbys en España.
Net Neutrality

Echaros unas risas con el zopenco de César Alierta de paso, presidente de Timofónica.



Emigrantes sin derecho a voto

Enlace a la noticia en el Pais

Comentarios:

Democracia basura
España siempre ha tratado mal a sus hijos, especialmente a los propios
Alegría, alegría…
No nos quieren dejar votar

Por cierto mandan webos, una cosa es que a mi no me salga de la minga votar a ninguno de los partidos que se supone nos representan en España (se supone y en lo que a mi respecta se queda en suposición), otra cosa es que me priven por decreto ley de tal derecho. Una más que apuntarme en mi particular affaire con los políticos de nuestro maltrecho país.

Edición del 12 de abril

Mariano del blog Micienaga.com sigue dando duro con el tema del voto inmigrante. En este nuevo mundo que vivimos la información cada vez tiene menos barreras y nuestras voces al menos llegan a aquellos que nos leen. Serán significativamente pocos, pero lo importante es plantar las semillas, con un poco de suerte algunas germinarán.

La chusma que nos dirige, la comunidad intelectualoide que la apoya y los empresaurios y banqueros que la financian tienen que acabar sabiendo que a algunos ya no nos las dan con queso, y que están tensando tanto el hilo que se van a acabar mereciendo que les pase algo malo…

Os dejo los enlaces que valen su peso en oro:

Reacciones en la blogosfera ante el desprecio a los emigrantes

Lo que está detrás de la eliminación del derecho al voto del emigrante

De cómo gente docta quiere pasar al camello por el ojo de la aguja. De nuevo el voto emigrante.

2009/12/07

San Diego, esa ciudad porculera (III)

Tres y final. Me aburre hasta a mi escribir esto.

Fall in SD

Otoño en San Diego. En un sitio donde no existen las Estaciones las hojas dan pistas


PORCULADAS VARIAS

1. Todo está lo suficientemente lejos de SD... excepto Los Ángeles, pero como hablamos de cosas interesantes LA no cuenta. En general casi ninguna ciudad en Estados Unidos cuenta.

Hablamos de paisajes bonitos y parques naturales: A ver, aquí cerca tenemos el desierto de Anza Borrego a dos horas, el de Joshua Tree a 3 horas y el de Mojave a 4 horas y media...

pffffff.... me vais a perdonar que todavía no me haya esforzado lo suficiente en que me emocionen las propuestas.

Por contra: Mammoth lakes 8 horas y media; El Gran Cañon a 9 horas; Sequoia National Park a 6 horas; Yosemite a 7 horas y media; San Francisco a 8 horas; La costa de Big Sur a 8 horas; Zion a 8 horas, el Lago Tahoe a 10 horas...

A ver quien es el guapo que se chupa eso en coche un fin de semana.

2. A pesar de estar mucho más al sur que Seattle el agua del Océano Pacifico está tan fría que si quiero bucear tengo que comprarme un traje semiseco o mejor uno seco (los cuales odio por que el neopreno del cuello es muy ajustado, me aprieta la nuez y me provoca nauseas), con el pastón que ello conlleva y el armatoste que es.

Resumiendo, que el equipo de buceo que tengo aquí conmigo no vale.

En otro orden de cosas reconoceré que el archipiélado de Revillagigedo para bucear con tiburones ballena, mantas y con delfines como en ningún otro sitio del mundo y la Isla de Guadalupe para bucear (con caja, aunque a veces pasan cosas) con el Gran Blanco son destinos a tiro de piedra desde SD. A tiro de piedra y a 3000 dólares el pasaje por persona, y como somos dos pues los vemos así, como desde la barrera.

3. El aire es muy inconstante y tirando a flojillo. Si lo que quieres es aprender kite-surfing vas apañado. Primero por que son condiciones difíciles y poco divertidas, y lo que te enseñan a duras penas lo consigues practicar; y segundo por que o te compras una cometa gigantesca para las condiciones especificas de la zona que después no puedes utilizar en ningún lado o te compras una normal y la mitad de los días no puede contigo. Comprarse dos es la respuesta de los entendidos, y lo mismo ocurre con las tablas. A mil pavos por cometa y 500 por tabla se dice más fácil que se hace.

4. El Aeropuerto de SD es pequeño y está lo suficientemente cerca de LA como para que la mayoría de los vuelos tengan escala allí. Ya no sólo es el tiempo en el que se incrementan los vuelos, es el coste adicional de coger un avión más.

Además no hay vuelo directos a SD desde Europa como pasaba en Seattle. Absolutamente todos los vuelos hacen escala en el centro o en la costa este. Lo que significa que siempre que vuelas hacia EEUU hay que:
a) Pasar inmigración lejos de tu casa, con los problemas e inconvenientes que puede acarrear.
b) Hay que recoger las maletas y volver a pasar todo el proceso de volver a facturarlas a tu destino final, por que los paranoicos estadounidenses no se fían de los controles de los demás países, o vete tú a saber por qué.

5. Te las ves y te las deseas para encontrar un piso con lavadora dentro de casa. Pese a pagar unos doscientos dólares más al mes de lo que pagábamos en Seattle por vivir en un sitio en condiciones similares, todavía tenemos que salir a hacer la colada fuera de casa... pago mediante por supuesto.

6. SD es muy poco fotogénica. El skyline es bastante cutre. No hay miradores elevados. El cielo no da juego.

La mayoría de los días se levanta con un manto gris y feo, proveniente del Pacífico . Las nubes desaparecen como por arte de magia cuando el sol ya está arriba y no hay juegos de luz y sombras. Por la tarde las puestas de sol se quedan en nada la mayoría de las veces por que el sol se vuelve a ocultar nuevamente detrás de las nubes que habitan tercamente sobre el océano frente a la ciudad.

En serio. Me aburre.

7. El sitio más cercano para hacer snowboard es Bear Mountain. A dos horas y cuarenta de San Diego, a tres y cuarenta con tráfico. Puesto que está en LA el tráfico está asegurado, así que te tienes que chupar casi 4 horas para tirarte por una colina de nieve artificial atestada de Angelinos... en fin, que igual no es tan malo, como es la única alternativa cerca de San Diego haremos por probarlo, pero que no se puede comparar con como estaba hasta ahora NO es discutible.

Simplemente echar un vistazo a la media de cantidad de nieve acumulada en una temporada y ver que es entre una tercera y una cuarta parte de lo que suelen tener las pistas en Washington, se te cae el alma a los pies.

8. La cobertura de móvil de AT&T es pésima.

9. No eres nadie sin historial de crédito. En Seattle nunca me había echo falta y aquí he tenido que pagar una barbaridad de fianza en el apartamento por no tenerlo y no podemos tener televisión por cable en casa por la misma razón. Con el coraje y lo poco que me gustan las tarjetas de crédito he tenido que acabar pidiendo una para empezar a construir el dichoso historial de crédito de las narices.

10. California es un estado mucho más caro que Washington. No sólo vivir y comer es bastante más caro, también hay que pagar mucho más en impuestos. Los seguros también son más caros, y tan sólo registrar a Goyo en el estado y cambiarle las placas ha costado 3 ó 4 veces lo que cuesta en Seattle.

Pago más y lo único que tengo mejor que antes es el sol y la temperatura. Lo único.

Lo siento pero yo paso, que me den mi billete de vuelta a Seattle.

2009/11/24

San Diego, esa ciudad Porculera (II)

He tardado un poco más de lo que pretendía en escribir la continuación de la anterior estrada, me congratula el haberos puesto sobre aviso de que igual tardaba.

La semana pasada vinieron a San Diego a darme por el culo. Fueron tan explícitos y claros frente a mis protestas que lo único que me quedó fue apretar los dientes, por que es de esas veces que intuyes que como se te ocurra abrir la boca más de lo conveniente para protestar igual te meten otra en ella.

(Al traste con las buenas intenciones de no sacar partido a lo de los gays)

El daño como cabe esperar de una metáfora, es más moral que físico, y todavía estoy asimilando el tema y sus repercusiones. Sea como fuere es la primera vez desde que llegué aquí que me he planteando la opción de marcharme de Estados Unidos y os voy a confesar que me siento un poco abatido...

San Diego Waterfront

El perfil del waterfront de San Diego es bastante porculero si lo comparas con el de Seattle...


Se me quedó en el tintero el último día contaros algo sobre San Diego, esa "joyita" de ciudad en el Suroeste de Estados Unidos, en una esquina, abajo, un poco a tomar por saco de todo, rodeada de un desierto árido y que vive de cara al Océano Pacífico.

No ando con mucho humor de escribir (ni sobre SD ni sobre nada), así que os daré tres breves apuntes con sus pros y contras más que nada para daros alguna pista del por qué del calificativo que adorna el título del post:

PROS

1. Hace sol prácticamente todos los días y la temperatura es agradable. Incluso ahora, metidos en el otoño y camino del invierno, se puede ir en manga corta al mediodía.

2. Prácticamente no te hace falta saber inglés para moverte. Eso simplifica algunas cosas. SD pertenece a Estados Unidos por los pelos, y se habla mexicano. Mucho.

3. Esta llenito de zorronas, de titis en paños menores y capitanas de equipo de animadoras.

CONTRAS

1. Debido a las características climatológicas antes mencionadas lo que rodea la ciudad es un terruño seco y pelado. Hay parques naturales si. Es como si te pusieran en mitad de Murcia o Almería (digo en mitad, por que a mi particularmente la costa me mola) así como mirando hacia el interior y te soltaran

- "ala, de esta ralla de aquí para allá, hasta donde Cristo perdió el mechero, es el parque natural. A disfrutarlo"
- "pero es que aquí no hay nada" (que oyes, por lo menos en España tenemos plásticos e inmigrantes puteados debajo)
- "no digas eso... es que este paisaje hay que aprender a apreciarlo" te dicen. Acabáramos. No es que el pasaje sea una mierda, es que yo no me esfuerzo en que me guste. Me pasa como con las patadas en los huevos mira tu por donde.

2. Amigos y amigas de España, mirad a la gente que tenéis alrededor. Escrutad en su interior, valorad sus logros, sus debilidades, sus inquietudes... Y ahora responderme: Veis a alguien con el más mínimo interés de aprender mexicano???? Pues eso joder.

3. Vamos a ver. Nuestras queridas aspirantes a conejita de playboy, con sus risitas y sus grititos y sus tontunas (y sus mini-minifaldas). Estas cockteaser o calientacimbreles son el equivalente a ver una peli porno en la que no puedes pasar pa 'alante los diálogos y los tienes que escuchar enteritos, o sea, un coññññññazo.

Además me pillan mayor. Y cuerpoescombro. Y empajerado, digo emparejado.

Coño ya, que hay que explicároslo todo.

2009/11/10

San Diego, esa ciudad porculera...

... y otras anécdotas varias.

Antes de nada, que quede claro que nada más lejos de mi intención volver a las andadas con las gracias a costa del colectivo gay, o la tan socorrida escatología, por mucho que el título (lo reconozco) invite a ello.

World Map - San Diego

Pues nada, no hace falta ser un lector muy perspicaz para darse cuenta de que no he escrito nada sobre San Diego (SD a partir de ahora) desde que aterricé aquí, y eso que hace ya unos cuantos meses de la gracia. No es que esté desilusionado ni nada (no me había hecho ilusiones tampoco), es más que no estoy impresionado con SD, y además es una ciudad porculera.

Si.
Si todavía lo estáis dudando este es uno de esos post llenos de bilis y mucha mala baba que utilizo a modo de autopsicoanalisis. Es más barato descargarme con vosotros que con un psicólogo. Es lo que hay gente.

Se supone que SD es, según los norteamericanos, una de las mejores ciudades para vivir en EEUU, pero ni Rebe ni yo alcanzamos a verle ese puntito especial que se supone tiene. Como ya llevamos un tiempo por estos lares hemos aprendido a tomarnos con un granito de sal estas declaraciones de nuestros queridos amigos estadounidenses, que pecan por lo general de un USAcentrismo bastante patente.

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El concepto USAcentrismo se puede expresar de manera muy sencilla utilizando la siguiente fórmula o elocución:

ESTE ES EL o ESTA ES LA (y aquí va una acción, un lugar, una cosa, lo que queráis)
MÁS (lo que sea, estamos hablando de USAmericanos, aquí todo es lo más en algo, sin dudas o remordimientos. De hecho dudar de que USA es lo más de lo más puede ser causa de deportación o de denegación de una green card)
DEL MUNDO QUE HAY EN (y aqui ponéis cualquier lugar de Estados Unidos que se os ocurra, desde una ciudad a un estado o un parque natural)

Os daré unos ejemplos:
Esta es la playa más larga del mundo que hay en California.
Este es el salto de agua más alto del mundo que hay en Yosemite.
o también:
San Diego es la ciudad más porculera del mundo que se puede encontrar en la Costa Oeste.
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Uno de mis nuevos compañeros de trabajo en Goodrich, un tío de Minnesota (Minnesota entre Dakota y Wisconsin, por encima de Iowa, vamos, la Minnesota de toda la vida) bastante majo por cierto, me preguntaba hace poco:
- "pero alguna vez has vivido en una ciudad más guay que SD?"
Es una de esas preguntas que a mi me invita a ser sarcástico y mordiente. Esta vez, en deferencia a que el tío es muy majo preferí ser educado:
- "well, coming from the good ol' Europe, I'm spoiled" que viene a decir en Ingles que viniendo de Europa estoy acostumbrado a ciudades bastante más interesantes, con más encanto e historia.
El tío, como buen Minnesoteño no se dio por vencido tan fácilmente:
- "pero tenéis allí un clima tan bueno como éste? aquí siempre hace sol, no hace frío, no llueve" (por eso es un puto desierto de mierda oí resonar en mi interior)
- ¨bueno" razoné con él "cómo llamáis vosotros al clima que tenéis aquí?"
como no esperaba respuesta ya me adelante yo a decírselo (ojo, que igual el tío lo sabía, pero que su cara no me invitó a arriesgarme a perder el hilo de la conversación) "lo llamáis clima mediterráneo seco, y lo llamáis así por que se parece al clima que tenemos los países pegados al mar mediterráneo. En concreto el Sur de California es clavado tanto en clima como en paisaje al del sureste de España" (y encima el agua de allí está más calentita, pero esto no lo dije)

Yo creo que le jodí el rollo, por que no me dirigió la palabra más esa mañana. Esta claro que con esta actitud mía no me van a dar nunca una green card.

Es importante reseñar en la conversación que primero he hablado de Europa y después de España. Esta es una de las cosas que hemos aprendido aquí con el tiempo, que te puede evitar malentendidos, silencios incómodos y sonrisas falsas. Reconozcamos que España hoy por hoy pinta poco en el mundo, y cuando pintamos quedamos como pintamonas gracias a los politicuchos y representantes que democráticamente elegimos de entre la basura política instaurada en la península.

Para la mayoría de los norteamericanos el nombre España les aporta lo mismo que a nosotros el nombre de Wisconsin. Te suena de haberlo oído (gracias a Faemino y Cansado, si no en la puta vida oyes) pero no tienes ni pajolera idea de donde está (al lado de Minessota claro, pero eso lo sabéis por que os lo acabo de contar).

Ilustraré lo contado en los dos párrafos anteriores con la siguiente anécdota, acaecida en un vuelo de vuelta San Francisco - Seattle. La azafata tras oírnos hablar a Rebe y a mi, y habiendo captado un acento extraño nos preguntó jovialmente:
- "Y vosotros de dónde sois?"
- "de España" respondimos"
- "qué bonito, España en Argentina!" exclamó de nuevo jovialmente, pese a tener unos 50 años.
- "no no, España en Europa" le respondimos nosotros anonadados
- "ah bueno, es que yo nunca trabajo en internacional, tan sólo hago la ruta Seattle-SF SF-Seattle" declaró, y se quedó tan pancha... la VIEJA CACATÚA!

Será tía petarda, VALIENTE EXCUSA!!! (Vale que a esta señora España se la trae al pairo, pero coño, por lo menos nosotros no vamos por ahí diciendo "que bonito, Wisconsin en Minnesota!"... joder... si no sabes pos no abras la boca!)

Me estoy acordando ahora de otra señora que también nos preguntó, habiéndonos oído hablar español del que hablamos en España (que no mexicano), que de dónde éramos:
- "De España... en Europa" le dijimos nosotros, que ya nos sabíamos el percal.
- "Anda" se sorprendió la señora, "y qué idioma habláis allí?"
(no me digáis que a veces no os sorprenden estos norteamericanos)
- "español..." alcancé a decir con voz queda, y añadí casi para mi:
- "España - español"
- "no lo sabía!" nos confesó.

No si ya.

Ante tal confesión no te queda más que sonreír. Por que a saber si esta mujer es de Wisconsin, y a estas alturas tampoco vamos a ponernos a arreglar el sistema educativo de Wisconsin que bastante tenemos con como nos va con el nuestro, que nos esta convirtiendo en el primer país productor de chonis y canis del mundo.

Por cierto, que lo del tema de "España en Europa" tiene, además de evitar los momentos incómodos como el que os contaba antes, otro sentido práctico: Decir Europa antes o después de España da empaque y evita cierto desdén, ya que de un plumazo te separa de los mexicanos y otros latinos (que aquí dirán lo que quieran pero yo si que he visto diferencias en el trato). Por que para mi que los norteamericanos andan un poco dolidos de que los están invadiendo poco a poco. Obama es el primer presidente negro, pero ya veréis cuando tengan el primer presidente Mexicano ya...

Siguiendo adelante con el tema hubo uno que en una conversación muy similar a la anterior demostró cierta inquietud cultural que le carcomía por dentro, y que condensó en la siguiente perla:
- "Oye, y como es que estando en Europa, tan lejos, habláis también español?"
Y los colores se me subieron claro:
- "grfllmmm... pero tú de donde coño has salido, DE WISCONSIN O QUÉ????"

No, es broma. No le dije eso.

En vez de ello opté por la vía educativa (máximos respetos a los latinoamericanos, pero es que la historia no perdona)
- "no no es así. Son ellos los que hablan como nosotros. Se acuerda usted de Christopher Columbus? pues verá, venía de España y poco después de confundir todo esto con la india vinimos con más barcos e iniciamos lo que se conoce como La Conquista Española. En ella jodimos a todos los indígenas a base de bien: les empezamos a llamar indios, nos los pasamos por la piedra y les dimos a elegir entre darnos todo lo que tenían, ser nuestros esclavos, aprender nuestro idioma y adoptar nuestra religión, o irse al infierno por la vía expeditiva más violenta que se nos ocurriera. Los que se libraron del genocidio ahora hablan español, y son cristianos" concluí.
Ostia! el tío se quedó así un poco como de piedra. Seguía mirándome como para ver si sonreía o algo, como si pudiera estar de broma. En vez de eso apostillé:
- "Algo parecido a lo que vosotros hicisteis con los indígenas norteamericanos que vivían aquí"
(silencio)
- "ya... eso si" tuvo a bien convenir conmigo.

En fin.

Lo que son las cosas verdad? al final no os he contado nada de SD... qué ciudad más porculera por cierto... pero el post ya me ha quedado suficientemente farragoso y largo como para seguir escribiendo. Lo dejamos mejor para mañana.

Bueno, quién dice mañana dice pasado.

O la semana que viene.

Si eso.

2009/08/15

Emigrando - Reprise



Para aquellos que como yo, sintieran que el viaje no estaba completo sin imágenes.

2009/08/01

"Si algo va bien...

...para qué cambiarlo" dice la sabiduría popular.

Y esa frase podría ser un magnífico resumen de lo que ha pasado hasta ahora desde que las circunstancias me obligaron a abandonar Seattle, pero después del tiempo que llevo sin escribir igual no hace justicia a lo que se espera de este blog, así que me prodigaré un tanto más.

Agradecimientos

Lo primero, por que es de recibo, y por que no lo he hecho ni en los comentarios del blog, ni del facebook, ni contestando a los correos personales, es dar las gracias a todos lo que me habéis escrito por vuestras palabras de ánimo, consejo e información. Me conmueve que a mucha gente le haya llegado especialmente mi relato del viaje de Seattle a San Diego y le haya recordado experiencias similares. A pesar de que pueda parecer un tipo bastante despegado algunas veces os aseguro que a mi vuestros mensajes también me llegan y me confortan y me conmueven y me gustan. Un abrazo a todos.

No es sólo inercia.

Me quería ir de Seattle? Pues a muy poca gente le causará sorpresa si digo que NO. Así en mayúsculas. Entre otras cosas por que "si algo va bien..."

Tampoco tiene que ver sólo con la inercia que uno coge cuando se asienta en un lugar, aunque reconozco que un poco de eso también es.

Suena el despertador y uno se levanta y sigue una rutina establecida a fuerza de costumbre: se lava los dientes, se toma un par de expressos y lee un poco la prensa española por Internet antes de bajar al garaje; Conduce al trabajo y se sabe los atajos para evitar atascos, las salidas, los carriles que van más fluidos; una vez allí saca la badge para entrar en el edificio y enciende su ordenador, introduce las claves y chequea el correo del trabajo; todos los permisos están en regla, accede a las carpetas que necesita, conoce los programas, lo que tiene que hacer, la metodología, las personas que tiene que contactar, a su vez todo el mundo sabe quién es él... termina el trabajo y regresa a la ciudad que después de dos años y medio se ha convertido en su casa, recorre calles familiares hasta que llega a su apartamento, a su hogar; Rebe le espera allí; Saben donde comprar un buen pan, donde buscar los artículos españoles más codiciados, donde están sus restaurantes favoritos...

En fin, a estas alturas ya habréis cogido la idea.

No, no sólo es eso. Simplemente no sentía que hubiera llegado el momento de marcharme de Seattle. Cuando vine a Estados Unidos para larga estancia siempre pensé en un periodo de 5 años, y a estas alturas me había hecho ya a la idea de que esos 5 años serían en Seattle. Corrijo. A estas alturas quería que esos 5 años transcurrieran en Seattle. Y después quién sabe.

La importancia de estar a gusto en el trabajo

He sacado antes el trabajo y no es casualidad, como mal necesario que es. Mi experiencia en Boeing después de los años de trabajo en España ha sido un caramelo que necesitaba. Ha tenido sus momentos duros y extenuantes, y a veces no ha sido demasiado interesante, pero el trato humano recibido y la sensación de formar parte de un equipo y no de trabajar para un cliente chulo, orgulloso y explotador, amen de algunos compañeros de trabajo que he tenido el gusto de conocer, lo han convertido en una experiencia muy positiva.

Salir contentos o satisfechos del trabajo ayuda y predispone a disfrutar de la vida vivas en el sitio que vivas.

Comento esta perogrullada por que es algo que todos los que lo pasáis mal o lo habéis pasado mal anteriormente en el trabajo sabéis la importancia que tiene. Determinada gente para la cual he tenido el disgusto de trabajar anteriormente, bien podrían haberme amargado la experiencia de Boeing hasta el punto de estar feliz de dejarla atrás. Soy consciente de ello.

Por si se me olvidaba ha llegado este cambio. Todavía estoy encontrando mi sitio en la nueva asignación, y desde luego no empezó con buen pie. Me reservaré mi opinión hasta que haya pasado un poco más de tiempo, aunque para la tranquilidad de los más allegados diré que la cosa empieza a mejorar y que el trabajo, que está en fase de prediseño, es interesante profesionalmente.

El embrujo del Northwest

La vida fuera del trabajo, cuando se vive en un sitio como el Northwest y a uno le gusta la naturaleza es rica, muy rica. Lamento no haber sido lo suficientemente elocuente en este sentido. Prácticamente ningún conocido a venido a visitarme en el periodo que he pasado en Washington (en realidad sólo mi amigo Gnols vino, hace ya casi un par de años). La gente escucha Seattle y la idea de un sitio verde, pero sobretodo gris y lluvioso le salta a la cabeza. Se podría entender como algo normal que alguno de vosotros esté más predispuesto a venir ahora que estamos en San Diego, y desde luego no seré yo el que os desaliente, pero de corazón os digo que os habéis equivocado. Allí era donde de verdad podíais haber visto cosas como nunca en vuestra vida. Me siento un poco culpable por que apenas he puesto fotos de aquello, y aunque sea algo que pienso expiar algún día con una serie de post sobre el northwest que tengo en la cabeza, siento que un millón de fotos no harían justicia.

Si, es cierto, el tiempo es un asco. Es el precio a pagar. En España yo era el típico al que el mal tiempo le afectaba bastante, necesitaba el sol. No es que en Seattle no lo necesitara, como todos los Seattlelitas me había vuelto un ser humano fotosintético: a nada que salía el sol salía desesperado de casa para plantar mi culo en un parque! Al principio lo acepté con estoicismo, pero después el mal tiempo llegó a importarme mucho menos de lo que me pensaba.

La lluvia y el aire del océano mantienen una atmósfera siempre limpia y sin contaminación, que permite ver a cientos de millas a la redonda;

01.001.Rainier.as.seen.from.Lake.Washington

traen agua al denso manto de bosque húmedo, poblado de gigantes arbóreos entre los que fascinado me gustaba mirar al cielo;

01.003.Olympic.National.Park-Crescent.Lake-Marymere.Falls.Trail

alimenta a ríos, cañadas, cascadas y lagos que salpican por doquier la zona;

01.005.Olympic.National.Park-Sol.Duc.Falls

en invierno traen la nieve que tanto disfrutaba a las montañas.

01.006.Crystal.Mountain

Las nubes traen consigo una calma serena que como la soledad cuesta aprender a apreciar. Pero que una vez lo haces es capaz de colmarte...

01.007.Olympic.National.Park- La.Push-Second.Beach

Y ay de cuando sale el sol de verdad! estás perdido entonces, pocos sitios en el mundo son tan bonitos! La visión de los bosques impenetrables, desordenados, cuasi caóticos;

01.008.Mt.Rainier-Ohanapecosh.River

llenos de majestuosos troncos perfectos que se erigen hacia la luz;

01.009.Mt.Rainier-Ohanapecosh.Campground.Trees

de lagos de color azul turquesa llenos de salmones, rodeados de montañas y glaciares;

01.010.North.Cascades-Diablo.Lake

de jóvenes cordilleras que se alzan verticales, abruptas y orgullosas y de sus angostos valles alpinos;

01.011.North.Cascades-Easy.Pass.Trail-Fisher.Basin

y de los magnificentes volcanes solitarios de eternos conos blancos de hielo y nieve;

01.013.Mt.Adams

la visión de ese mar salpicado de islas verdes y acantilados de piedra bañados de sol;

01.014.Olympic.National.Park-Cape.Flattery

de sus costas oceánicas plagadas de mordientes agujas de piedra coronadas de árboles y de playas vírgenes llenas de esqueletos blancos de más árboles, esta vez muertos y arrastrados por la corriente;

01.016.Olympic.National.Park-La.Push-Second.Beach

la visión de los animales salvajes, de ardillas y mapaches, de ciervos y osos, de cuervos y águilas, a veces importunados por nuestra presencia, a veces temerosos y a veces curiosos, es tan hermosa que compensa con creces el mal tiempo.

01.016.Olympic.National.Park-Cape.Alava-fawn


He caído irremediablemente en el embrujo y la serenidad del northwest... hasta el punto de que me dado cuenta de que no me importaría comprarme una casa allí y convertirlo en mi lugar de residencia permanente...

Quién me lo iba a decir a mi, que me tenía por un ser tropical!

Marcharme de Seattle ha tenido un coste emocional difícil de definir pero fácil de entender. Pensad en cuando algo importante en vuestra vida que no queríais que cambiara y que dabais por hecho, de repente se termina y tenéis que buscaros un nuevo equilibrio a mala gana. Todos habéis pasado por eso estoy seguro. No es ni mucho menos doloroso o amargo como ha sido en otras ocasiones, pero no por ello deja de ser incomodo y no deseado.

Pero es todo tan malo?

Ni mucho menos. Para empezar nadie dice que no vaya a volver a Seattle. Por otro lado el sur de California es un desconocido para mi y para Rebeca, vivir aquí nos va a permitir explorar otra zona de Estados Unidos, recuperar aficiones que ahora estaban relegadas (como el buceo), aprender nuevos deportes (quizá kite surfing) y de recuperar el moreno.

De momento, parafraseando la cabecera de mi querido blog, quiero pensar que San Diego es un nuevo sitio, que con el tiempo y la actitud adecuada descubriremos que efectivamente se ha convertido en nuestro hogar, con sus cosas buenas (y eventualmente malas) que aportar, y que hará que las cosas buenas de sitios pasados las echemos de menos mientras disfrutamos de otras nuevas, y que las malas queden en el recuerdo trascendidas por las de los tiempos presentes.

Joder, que pedante me ha quedado.

2009/07/02

Emigrando

Despegamos en una mañana preciosa, soleada y cálida en Seattle. Ni una nube entorpece la visión. Lo hacemos curiosamente hacia el norte, a pesar de dirigirnos realmente hacia el sur. Según ascendemos veo la línea montañosa de las North Cascades que se perfila en el azul cielo, sus picos todavía están llenos de nieve a pesar de ser 1 de julio.

Es una pena que no tengo mi cámara. La que me han dejado, una Canon S3 es demasiado voluminosa para llevarla en el bolso, así que se ha quedado guardada en el compartimento sobre mi cabeza, dentro de la mochila.

El avión gira lentamente sobre el lago Washington, justo sobre Mercer Island. Debajo puedo ver la linea sinuosa de la I-90 en dirección al puerto de Snoqualmie, y al fondo destaca la inmensa mole del Rainier, impresionante aún a esta distancia (o gracias a ella quizá). Según se va completando el giro es la ciudad de Seattle la que asoma por la esquina derecha inferior de la ventanilla. Las Montañas Olímpicas se vislumbran en la lontananza, y entre ellas y la ciudad el Puget Sound una miriada de islas y penínsulas difíciles de identificar todavía para mi.

Desde el cielo se refuerza la sensación de que Seattle es una ciudad ganada a la naturaleza y al bosque. No da la sensación de estar contemplando árboles salpicados entre las casas si no todo lo contrario, casas salpicadas entre árboles y praderas verdes y colinas y lagos... Nunca había vivido en un sitio tan bonito, y eso es una de las cosas que hacen duro dejarlo atrás.

Rebeca a mi lado ya se ha dormido. De verdad que a veces envidio ese superpoder suyo.

El avión, ahora si, directamente enfilado hacia el sur pasa al lado del Rainier poco después de que su comandante anuncie que hemos rebasado los diez mil pies. Envidio a la gente que se sienta en el lado izquierdo del avión. Se que la vista desde ahí es impresionante al paso de la majestuosa montaña plagada de glaciares. Es una visión realmente privilegiada.

Minutos después es el monte Sant Helen el que hace su aparición, esta vez a mi lado. Se ve perfectamente el cono hundido, la onda expansiva frente a él, el lago Spirit lleno de troncos de árboles muertos, las montañas arrasadas, las coladas y ríos de barro y lava. Un parche de color marrón y ceniza en un mar de color verde.

Ahora se que el Mount Adams, el siguiente volcán, tiene que estar debajo nuestro o al otro lado. Nuevamente su vista es un privilegio para los que están sentados en el lado izquierdo del avión. A cambio, el poderoso y encañonado río Columbia nos da la bienvenida al Estado de Oregon. Nada más atravesarlo contemplo la perfección hecha montaña: El volcán conocido como Mount Hood. La silueta más cercana a lo que pintaría un niño si le pidiéramos que dibujara una montaña.

Las nubes hacen su aparición. Un frente no demasiado compacto se interpone ahora entre nosotros y el paisaje. Bajo ellas se adivina un paisaje de montañas salpicadas con lagos y bosques, pero si miro directamente hacia abajo veo como el color se torna más marrón y aparecen campos de cultivo. Espero pacientemente y escudriño el paisaje de macizos y picos nevados. Tras lo que parece una eternidad por fin reconozco el enorme cráter del colapsado monte Mazama, ahora lleno de agua. Esta lejos pero la silueta de Crater Lake es inconfundible una vez que la conoces: un anillo de acantilados bordeando un lago azul profundo con una volcán en medio llena de árboles. No dejo de pensar que tal lugar pertenece más a una película de fantasía que a nuestro mundo real.

Las nubes se cierran más y me concentro en el libro que estoy leyendo. Pasan los minutos y cuando vuelvo a mirar me sorprende un cielo despejado de nuevo. Veo un lago enorme. Veo playas, marinas llenas de barcos, poblaciones a su ribera, y montañas. Las más altas y con picos todavía nevados en el suroeste. No he estado nunca pero no me cuesta reconocerlo, estoy viendo el lago Tahoe, lo que significa que ya estamos en California.

Hacia el sur sigue la interminable linea de montañas pintadas de verde pálido. Poco a poco se va convirtiendo en una meseta y me doy cuenta de que si tengo suerte voy a ver el valle de Yosemite. Concentro la vista intentando descifrar el paisaje y cuando ya casi lo doy por perdido ahí está, justo asomando por la izquierda. Lo primero que reconozco es la mole del Gran Capitán y frente a él La Catedral. El valle corre entre las dos formaciones y justo donde se separa en forma de Y veo Half Dome. Me trae buenos recuerdos del primer invierno que pasé en Estados Unidos, cuando pasé una semana dentro del valle, de navidad a noche vieja.

A partir de ahí el paisaje se torna más árido y plano. Después grandes extensiones de campos de cultivo de diferentes colores reemplazan la visión. El paisaje pierde interés y me concentro nuevamente en el libro.

Al poco me lo termino. Martes con mi Viejo Profesor. La verdad es que no me ha gustado mucho.

El comandante anuncia que quedan 35 minutos para llegar al destino justo antes de reencontrarnos con más montañas, esta vez ya secas y peladas, de distintas tonalidades de marrón apagado, ocres y grises. Detrás de ellas el Océano Pacífico. Entonces aparecen las primeras casas y el suelo se convierte en una alfombra eterna de edificios, carreteras y autopistas. No me cabe duda de que estamos sobrevolando Los Ángeles. El avión llega a la costa y se pone paralelo a ella. Veo un par de islas que si no me equivoco deben ser Santa Catalina y San Clemente, donde se que hay buceo interesante.

El 737-800 de Alaskan inicia entonces su largo descenso. Llegamos a parte industrial de Long Beach, que conozco más que nada por que aterricé ahí justo dos años atrás por cuestiones de trabajo. Desde el aire me pareció un sitio feo y ahora me lo sigue pareciendo. La playa inmensa que da nombre al sitio está ahí, pero también las torres petrolíferas, los tanques de almacenamiento y los barcos petroleros. La ciudad sigue extendiéndose: otra zona industrial, un puerto comercial y después el océano azul llena la vista.

El avión sigue bajando y el azul se ve sustituido por un mar de nubes en el que nos zambullimos. Debajo se ve otra capa de nubes más baja. Para cuando atravesamos esta última capa de nubes me sorprende de nuevo la vista de civilización. En la última semana he pasado muchas horas en googlemaps y no me cuesta reconocer que lo que veo son las barriadas de Mission y Pacific Beach. Rebeca ya despierta mira por la ventanilla conmigo. Vemos Mission Bay y al otro lado Ocean Beach y Point Loma en cuyas colinas se apiñan las nubes. El avión inicia un giro hacia el este, permitiéndonos ver claramente la Isla de Coronado, el Downtown de la ciudad, y la I-5 en su camino hacia la frontera con México.

Todo va lo suficientemente rápido como para abrumar a los sentidos: Es grande, hay pocos arboles, es gris, hay portaaviones, parece bonito, las playas prometen... Minutos después y tras una amplia vuelta para encarar la pista del aeropuerto finalmente aterrizamos suavemente en la pista. La voz de la azafata de vuelo resuena en los altavoces de la cabina: "Welcome to San Diego International Airport..."

Hemos llegado a nuestra nueva casa.